SECTAS Y CULTOS SATÁNICOS. MIRADA ANTROPOLÓGICA SOBRE EL SATANISMO

SECTAS Y CULTOS SATÁNICOS. MIRADA ANTROPOLÓGICA SOBRE EL SATANISMO ANDREA PORCARELLI EN HUMANITAS NRO.11

La importancia que los medios de comunicación han dado recientemente a algunos episodios más o menos ligados con el mundo del satanismo es síntoma y efecto de la curiosidad morbosa que actualmente tienen muchos hombres respecto de lo oculto en general y de lo satánico en particular; por esto se hace más urgente la necesidad de lograr instrumentos de discernimiento claros y significativos acerca de las causas y las formas de este fenómeno, también para entender cómo se relacionan con la cultura contemporánea y cuáles pueden ser las motivaciones subjetivas que impulsan a algunas personas a dejarse envolver o atraer por ese mundo oscuro. Ante todo queremos precisar que el término satanismo abarca una amplia gama de fenómenos, con muchos aspectos y numerosas facetas. En este artículo nos limitaremos a examinar algunos ejemplos que son muy significativos y apropiados para iluminar las principales características en función de un análisis antropológico. Más precisamente, nuestra mirada antropológica sobre el satanismo se propone afrontar dos problemas distintos, profundamente conectados entre sí y que pueden iluminarse recíprocamente: por un lado presentaremos algunos elementos que nos ayudarán a identificar la imagen del hombre que emerge del contexto doctrinal satanista; por otro, trataremos de ver cuáles podrían ser algunas motivaciones subjetivas en las personas que se acercan al mundo del satanismo. La antropología de algunos satanistas Una exploración hecha sobre los textos más significativos y difundidos del satanismo reciente y contemporáneo manifiesta con gran claridad una visión prometeica del hombre, que se traduce en su exaltación y divinización: “seréis como dioses”, prometía el antiguo tentador, y la promesa permanece inmutable también para aquellos que hoy se inspiran en ese tentador. Aleister Crowley (1875-1947), indudable inspirador de muchos autores satanistas contemporáneos, explicita con mucha claridad el lazo de unión que existe entre la exaltación del hombre y la rebelión contra Dios, particularmente contra el Dios de los preceptos morales, en los cuales había sido educado en el seno de una secta fundamentalista: “No existe ninguna ley –escribe Crowley en el Liber legis- excepto ‘haz lo que quieras’, (…). ¡Sé fuerte, hombre! Desea y goza todo lo de los sentidos y del éxtasis: no temas que ningún Dios te reniegue por esto. Cada hombre, cada mujer, es una estrella si encuentra la verdadera propia voluntad, de otro modo es un esclavo; y los esclavos deberán servir. Excluye la misericordia: ¡condenados aquellos que tienen compasión! Mata y tortura: ¡no perdones a nadie!”. En la misma línea se coloca también Anton Szandor La Vey (nacido en 1930) que inicia su Biblia de Satanás (Avon, Nueva York 1969) con “nueve afirmaciones satánicas”, una suerte de himno al deseo humano de autogratificación psicofísica a cualquier precio, tanto en la relación con uno mismo (“Satanás representa la indulgencia en lugar de la abstinencia. Satanás representa la existencia vital en lugar de los inútiles sueños espirituales”), como en la relación con los demás (“Satanás representa la venganza en lugar de presentar la otra mejilla”); y, sobre todo, en relación a Dios y a sus normas morales (“Satanás representa al hombre en cuanto no es más que otro animal, alguna vez mejor, pero más frecuentemente peor que aquellos que caminan a cuatro patas; hombre que en razón de su supuesto ‘desarrollo divino intelectual y espiritual’ se ha convertido en el animal más vicioso de todos. Satanás representa a todos los así llamados pecados, en la medida que llevan a la gratificación física, mental y emocional”). En este manifiesto del satanismo ya aparecen con claridad los síntomas de una profunda rebelión en relación a la religión en general y a la religión cristiana en particular. Al continuar la lectura de la Biblia de Satanás se choca con un pequeño capítulo que tiene este significativo título: “Wanted! God dead or alive” (“¡Se busca! Dios, vivo o muerto!”); en éste se afirma el sin sentido de un cierto deseo de relación con aquel Dios al cual los hombres se volverían solamente para encontrar alivio en el mal físico y perdón en el moral; la negación de Dios es la condición satanista para la realización del hombre, en el sentido de que el satanista no debe inclinar la cabeza frente a nadie y debe encontrar en sí mismo todos los recursos necesarios para construir la propia felicidad aquí, en la tierra. “Todas las religiones de naturaleza espiritual –escribe La Vey- son invento del hombre”, una especie de proyección al infinito de sus deseos frustrados, de todo aquello que el hombre querría hacer sin lograrlo; por el contrario “el satanista cree en la completa gratificación de su ego”, vive la vida “como un party”, sin renunciar a ninguna satisfacción y sin cultivar ese inútil amor por cada hombre que el satanista considera imposible y absurdo: “tú no puedes amar a todos; es ridículo pensar que puedes hacerlo; si tú amas a cada uno y a todos, pierdes tu natural capacidad de selección. (…) El amor es una de las emociones más intensas que experimenta el hombre; la otra es el odio. Esforzarte por sentir amor indiscriminadamente es muy antinatural (…) Si no estás en condición de sentir una de estas emociones, tampoco llegas a experimentar plenamente la otra”. La ilusión de auto-divinización del hombre mediante la rebelión contra Dios es cultivada también en el nivel ritual. Para los miembros de la iglesia de Satanás el cumpleaños es la festividad principal (dado que “cada hombre es Dios”). El conjunto de los ritos satánicos se presenta como una serie de psicodramas, cuyo fin es liberar a los adeptos del patrimonio inconsciente que traen, por su precedente adhesión religiosa al cristianismo en general, y en particular a la religión católica (cf. The Satanic Rituals, Avon, Nueva York 1972). Las profanaciones blasfemas de los ritos cristianos se realizan, generalmente, en el contexto de una ritualidad que prevé tanto acciones de tipo heterosexual como de tipo homosexual, respecto de las cuales La Vey afirma cándidamente que la gratificación sexual es sin duda agradable, pero que no debería buscarse “por sí misma”. No obstante la reiteración insistente de La Vey acerca del carácter psicodramático de estos rituales, permanece una ambigüedad típicamente satanista: por un lado se afirma la no creencia en Dios ni en Jesucristo ni en la Iglesia ni en los sacramentos y su valor salvífico; pero, por otro, se dirige directamente a Dios (para afirmar que no existe), a Jesucristo (para ofenderlo), y con frecuencia usa hostias consagradas para profanarlas durante los rituales. De tal modo se manifiestan todas las contradicciones de esta “fe rebelde” en la cual la negación de Dios se puede considerar, simplemente, como una forma concreta del odio satanista contra Dios y no viceversa. Motivaciones subjetivas de quien se acerca al mundo del satanismo Del análisis de los elementos antropológicos expuestos se deduce con claridad que el elemento central de la identidad del satanismo es la exaltación absoluta de sí mismo, unida a una rebelión radican contra lo divino en general y contra el Dios de la Biblia en particular; y todo esto con un relevante componente de rechazo de toda norma ética comúnmente aceptada. La referencia al horizonte bíblico es ineludible, y la vivencia interior de los satanistas no puede entenderse si no es a partir de una relación fuertemente conflictiva con el Dios de la tradición judío-cristiana. Tratemos de imaginar los posibles resultados de una crisis de fe mal resuelta, y supongamos, por hipótesis, que el motivo principal de tal crisis está vinculado a la incapacidad de aceptar tanto la experiencia del mal físico como el vivir serenamente la relación con las normas morales que señalan los pasos característicos del camino cristiano hacia Dios. Se trata de una situación por desgracia frecuente, aunque por lo general –afortunadamente- no culmina en la adhesión a prácticas satanistas; pero puede ser un punto de partida para entender la mentalidad de cuantos llegan a ese resultado extremo. El dato primario de nuestra reflexión es que, generalmente, una situación de crisis interior no permanece definitivamente en una fase aguda, sino que tiende de algún modo a estabilizarse, por lo cual podemos examinar diversas hipótesis teóricamente posibles para llegar a la que nos interesa. Una primera hipótesis de salida de la crisis de fe –como venimos hablando- es la de una conversión más plena a Cristo, aceptando su “yugo suave” y pidiéndole perdón por haberlo abandonado temporalmente. Una segunda hipótesis es que el hombre salga de la situación de tribulación interior negándose hasta a pensar en aquel Dios (ateísmo teórico y práctico) que, si existiese, sería, por una parte, responsable de un mundo en el cual hay espacio para el sufrimiento; y, por otra, fuente de las normas éticas que parecen traer tanta desazón. La tercera hipótesis se puede configurar como el así llamado “creer a su manera” en un dios esculpido por uno mismo, forjado para el propio uso y consumo, de tal modo que consienta aquello que se quiere que él consienta y prohiba sólo aquello que se está dispuesto a dejarse prohibir; un dios con el cual se pueda hablar, si se quiere, pero como se quiera y cuando se quiera; en todo caso un dios diverso de aquel que anuncia la Iglesia (esto se puede hacer individualmente o afiliándose a una de las numerosas sectas que ofrecen una especie de supermercado de lo sagrado). La última hipótesis es la propiamente satanista: el resultado último de la crisis religiosa de la cual tratamos no es ni una conversión ni una forma de ateísmo o agnosticismo más o menos explícitos, sino una rebelión radical contra el Dios de la Biblia, sea que se traduzca en una explícita adoración de Satanás, considerado como un ser personal, o que se reduzca a su invocación o evocación para obtener beneficios, o también que se limite a un uso más o menos simbólico de doctrinas y ritos satánicos para liberarse de residuos de la propia fe o incluso de la propia cultura cristiana. El acto de fe del satanista es un “acto de fe al revés”, en el cual expresa su propia fe en esta fuerza cósmica, disolvente y destructiva, de la cual el hombre es, a la vez, dueño y esclavo. La frustración humana de quien no logra realizarse en el contexto de una sociedad que aspira a basarse sobre el orden y la justicia (valores en plena sintonía con la mentalidad judío-cristiana), corre el riesgo de explotar de modos descontrolados y extremos; a los espíritus frustrados o a cuantos sufren de alguna forma de egolatría aguda, el satanismo parece ofrecerles una alternativa u oportunidad por medio de una burlesca inversión de la religión dominante, con la cual se identifica la fuente de la propia infelicidad; para esto se apela al adversario de Dios, dado que el Dios de la fe no parece garantizar la felicidad terrena a la cual se aspira, al menos en los modos y tiempos en los cuales se la querría realizar. En este contexto se entiende bien el deseo de adquirir un poder más o menos absoluto sobre sí mismo, sobre los otros hombres y sobre las cosas; por esto el satanismo implica la creencia en una cierta forma de magia ritual, que permite hacer propicias las fuerzas ocultas, sea identificándolas lineal y directamente con el Satanás de la Biblia, o bien imaginándolas de una manera más difuminada, impersonal, pero de todos modos relacionado con el lado oscuro del cosmos y de la vida, o solamente con las fuerzas cósmicas y vitales, en cuanto contrapuesta a una visión ordenada y solar (que en el horizonte judío-cristiano es representada por Dios, Creador del cielo y de la tierra). Como conclusión, queremos hacer algunas observaciones críticas ya sea a toda forma de sensacionalismo, típico sobre todo de los medios de comunicación (que a veces usa el diablo y el satanismo mencionándolos, con acierto o sin él, solamente para poder aumentar los propios índices de audiencia), sea también a aquellos autores que circunscriben excesivamente sus confines fenomenológicos, de tal modo que exigen –para hablar de satanismo en sentido estricto- encontrar una veneración explícita de Satanás, entendido como el adversario del Dios de la Biblia, más aún, excluyendo del número de los satanistas a aquellos que invocan a Satanás para servirse de él en vez de para servirle. Es claro que, considerado en estos términos, de hecho el satanismo no existiría, o casi no existiría, ni se podrían llamar legítimamente satanistas ciertos fundadores de sectas que se autodenominan satánicas; pero, sobre todo, no se ve el motivo de toda esta preocupación por tratar de retirar la acusación de satanismo a muchos de aquellos que, a propósito, no se refieren a Satanás de modo directo y explícito. El sensacionalismo de los medios de comunicación y la actitud de quienes ven diablos por todas partes, también crean, por lo demás, una confusión inútil en el ánimo de las personas, e impiden evaluar el fenómeno del satanismo como lo que fundamentalmente es: un ejemplo extremo de cómo personas con gran carencia de valores religiosos y humanos, pueden llegar a servirse de una especie de contacto (real, presunto, o tal vez sólo imaginario) con el príncipe de las tinieblas, para exaltar el propio yo y proclamarse señores absolutos del bien y del mal. A nuestro parecer, la rebelión radical de la que hemos hablado se puede considerar, en términos antropológicos, como un elemento suficientemente significativo que es común a las diferentes formas de satanismo, ya sea que tal rebelión se traduzca en una adoración o veneración explícita de Satanás para servirle, sea que se limite a servirse de él para los fines terrenos que el Satanás bíblico propone a los hombres como fin último de su existencia; sea que se lo use como un símbolo en una especie de psicodrama que busca consumar una rebelión total contra el Dios de la Biblia con la ilusión de poder disfrutar mejor de los bienes terrenos. Por otra parte, podríamos razonablemente admitir por hipótesis una suerte de proporcionalidad inversa entre la fe explícita en Satanás entendido como persona y el grado de publicidad que una secta satánica está dispuesta a hacer: no hay que asombrarse de que exponentes de un satanismo lúdico o racionalista publiquen libros y opúsculos, aparezcan en televisión…, es decir, de que hagan una notable publicidad (admitiendo que la publicidad diga toda la verdad y que no sea simplemente el aspecto público de un satanismo que, en la complaciente oscuridad de lo privado, asuma también formas de búsqueda de un contacto más real con el príncipe del mal); por el contrario, no es difícil suponer que grupos más explícitamente dedicados a verdaderas invocaciones satánicas, prefieran las tinieblas a la luz y la oscuridad a los reflectores. De todos modos, el análisis del satanismo al que se da publicidad (más accesible a los estudiosos por la mayor disponibilidad de las fuentes) es interesante también para entender el más oculto; porque los textos publicados sugestionan e influyen también a los que usarán tales textos, dándoles un significado de algún modo diferente del declarado por los autores. Y hasta podemos ver cierta continuidad ideal entre la rebelión radical contra el Dios de la Biblia, y el deseo rebelde de no querer reconocer a este Dios ni siquiera una deuda conceptual por el hecho de que la Escritura es la única fuente de conocimiento que permite hablar de Satanás, el cual es descrito en ella como el adversario de Dios; el satanista puede decidir también el rebelarse en relación con esta deuda y proclamar la total autarquía de su propia visión respecto de la bíblica, aunque continúe alimentando el propio credo y los propios ritos con elementos que de hecho han sido tomados de la fe cristiana. Desde otro punto de vista, nos parece difícil incluso el admitir por hipótesis que para un hombre sea posible una plena y total sustitución de Dios con Satanás, como objeto de la adoración que está prescrita en el primer mandamiento; porque, como precisa santo Tomás (cf. Summa Theologiae, I-II, q. 78, art. 1), quien elige el mal no lo elige jamás “en sí mismo” y “en cuanto” mal; sino siempre porque ve en ese objeto (de forma errónea o pecaminosa) cierta apariencia de bien (aunque se trate de un bien engañoso, envilecido, materializado…); esto nos lleva a pensar que incluso la adoración a Satanás, considerado en sentido personal, nunca es –de hecho y más allá de declaraciones más o menos sinceras- una adoración pura, casi como una especie de contemplación de la maldad de Satanás en cuanto tal. Pero podemos pensar en una suerte de perversa veneración del demonio porque de él se espera obtener beneficios, o porque se lo asume como modelo de una rebelión contra Dios, que el satanista quiere realizar. Por tanto, este deseo de rebelión es el verdadero motor subjetivo de esa actitud propia de las varias formas de satanismo: sea que se quiera concebir a Satanás como persona real (el ser espiritual pervertido y pervertidor de la fe cristiana), sea que se lo entienda como una realidad impersonal, con connotaciones (materia y energía) que lo oponen a la concepción cristiana de Dios; o que simplemente se lo tome como pretexto para crear un signo conscientemente anticristiano de la exaltación de sí mismo. El verdadero objeto de adoración del hombre que se dedica a prácticas satánicas sigue siendo siempre su “yo”, con el deseo desordenado de construirse una felicidad totalmente terrena, sin recurrir a la ayuda de Dios, contando sólo con las propias fuerzas naturales o, en todo caso, con las de quien eventualmente está dispuesto a hacerse cómplice de un proyecto que es humanamente desolado y cristianamente perverso.

 

fuente http://humanitas.cl/html/biblioteca/articulos/d0211.html

Bushido

HAGAKURE (hojas ocultas)
Hagakure significa “oculto bajo las hojas”, es inspirado en el célebre código Bushido. Señala
el camino del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan al Bushi.
Bushido es vivir incluso cuando ya no se tienen deseos de vivir.
Hay que saber morir en cada instante de la vida, se vive el instante, el aquí y ahora, sumido
en el eterno presente.
Para el Samurai, es preferible la muerte a vivir una vida indigna o impura. Eso transmite el
HAGAKURE.
El Hagakure fue el libro de cabecera de Yukio Mishima, guardado durante siglos en secreto.
La vía del Samurai reside en la muerte.

Los Primeros Tiempos.

Sueño con los primeros tiempos
De la más larga memoria.
Hablo de los primeros tiempos
Del viejo Padre.
Canto sobre los primeros tiempos
Y el amanecer de la Oscuridad.

En Nod, donde la luz del Paraíso
Alumbra el cielo nocturno
Y las lágrimas de nuestros
Padres mojan el suelo.

Cada uno de nosotros, a su manera,
Decidimos cómo vivir y
tomar nuestros alimentos
De las entrañas de la tierra.

Y yo, Caín el primogénito,
Con herramientas puntiagudas,
Planté oscuras semillas,
Las regué en la tierra,
Las cuidé, las vi crecer.

Y él, Abel el segundogénito,
Cuidó de los animales,
Ayudó en sus sangrientos partos,
Los alimentó,
Y también los vio crecer.

Yo lo amaba, mi hermano.
Él, él era el más brillante,

El más dulce, el más fuerte.
Él era la primera parte
De toda mi alegría.

Entonces, un día
Nuestro Padre dijo:

“Caín, Abel, a Aquél en lo Alto
un sacrificio debéis hacer, -
Un regalo de la primera parte
De todo cuanto tenéis.”

Yo, Caín el primogénito,
Recolecté tiernos brotes,
Y los frutos más brillantes,
Y la yerba más fresca.

Y Abel, el segundogénito,
Sacrificó el más joven,
El más fuerte, el más tierno
De todos sus animales.

Sobre el altar de nuestro Padre
Posamos los sacrificios
Y prendimos fuego sobre ellos,
Y el humo se los llevó
Hacia Aquél en lo Alto.

El sacrificio de Abel,
El segundogénito, olió
dulce a Aquél en lo Alto,
Y Abel fue bendecido.

Yo, Caín el primogénito,
Fui golpeado desde lo lejos
Por una severa palabra
Y una maldición, pues indigno
Resultó mi sacrificio.

Miré el sacrificio de Abel,
Todavía humeante,
La carne, la sangre.
Lloré, me tapé los ojos,
Oré de día y de noche.

Y entonces nuestro Padre dijo:
“El tiempo del sacrificio
Ha llegado ya de nuevo”.

Y Abel llevó su más joven,
Su más tierno, más amado
Hacia el fuego sacrificial.

Yo no llevé mi más joven,
Mi más tierno, pues sabía
Que Aquél en lo Alto
De ningún modo los querría.

Y mi hermano, querido Abel,
Me dijo: “Caín, no has traído
Un sacrificio, un regalo
De la primera parte de
Tu alegría, para quemarlo
En el altar de Aquél en lo Alto”.

Yo lloré lágrimas de amor
Cuando, con mis herramientas
Puntiagudas, sacrifiqué
Aquello que era la parte
Primera de mi alegría,
Mi hermano.

Y la Sangre de Abel
Cubrió el altar, y olía
Dulce mientras ardía.

Pero mi Padre dijo:
“Maldito seas, Caín,
que has matado a tu hermano.

Como yo fui expulsado,
Así lo serás tú.”

Y él me exilió
A vagar en la oscuridad,
En la tierras de Nod.

Me precipité en la Oscuridad.
No vi ninguna luz

Y estaba asustado.
Y solo.

Diablo III

Nuevo Juego, ahora para seguir la saga de este genial juego, al menos para mi es uno de los mejores juegos que he jugado, añadiendolo a mi coleccion, =), he jugado casi todos los juegos a no ser por la expansion del uno que no la he podido jugar, ademas de no ser muy publicitada que digamos, me los jugue en orden, primero el uno, que cuando llego al final al menos mi juego se cae, y nunca he podido ir a derrotar a diablo despues del nivel 16 del infierno o algo asi… la mejor parte era jugarlo en multiplayer ya que podias ir a matar a los monos cuantas veces quisieras, pero lamentablemente como no tenias inventario te borraban los objetos que dejabas tirados de vez en cuando, lo que mas dolia eran las monedas de oro que acule (5000=1 casillero del inventario). bueno que mas que decir ese juego tenia un no se que que dan ganas de jugarlo arto, a pesar de su grafica y jugabilidad que le juegan bastante en contra. Pasando al dos, nada que decir solo que es genial y mas aun con la expansion, que eso de engarzar los objetos es lo maximo, si no me equivoco y si mi memoria no me traiciona tambien venia en el dos pero con la exp, es mas seguido el dropeo de objetos, y muchos tipos de estos mismos. entonces la pregunta era hace unos par de años atras, saldra el 3? …. siempre los rumores entre la obscuridad decian que si, si salia, pero era mentira (bueno cuando decian el otro año si, si sale… jaja..), pero ahora finalmente Blizzard nos entrega Diablo 3,…

estos links es par que descarguen los video y los puedan ver tranquilamente, el segundo pesa arto, pero igual no se demora tanto=)

link uno: video trailer

link dos: video de juego

Algunas cosas nuevas que pille yo, es que ahora el personaje aparte de tener armadura tambien tiene hombreras, y tambien shorts o algo asi, aparte de eso esta el tipico, casco, escudo, arma de dos manos, un collar, dos anillos, y ..mm esop.

=)

links de interes :

http://www.blizzard.com/diablo3/

http://www.battle.net/forums/board.aspx?ForumName=d3-general

http://www.blizzard.com/us/jobopp/

http://www.diablofans.com/

Una parábola del Génesis: Reconocer La Alegoria en La Cronica de Caín

Debido a la distancia literaria entre las traducciones actuales del texto (incluida la del Dr. Laurent) del Libro de Nod, el motivo original por el cual se escribió se ha perdido. Es mi teoría, basada en mis propias investigaciones, que las historias de Caín y Abel, la maldición de Caín, y su ulterior encuentro con Lilith son parábolas creadas para contar el cuento de los primeros Vástagos de un modo en que hasta el más simple de nosotros pueda entenderlos. Gracias a mi propia erudición, y consultando el trabajo realizado por los principales estudiosos de Caín del mundo (incluyendo algunos escritos recuperados por un Mano Negra adorador de Caín), he creado una historia que creo nos remite a la parábola original de Caín.

En el momento en que la humanidad pasó de ser una sociedad de cazadores/recolectores a desarrollar las granjas de animales y la agricultura, hubo dos tribus, las cuales llevaban el nombre de sus jefes. Eran llamados la gente de Caín y la gente de Abel. La gente de Abel eran pastores y granjeros, y eran menos desarrollados que la gente de Caín. Adoraban al gran Dios Sol, quien era un guerrero que vivía en el cielo. La gente de Caín eran agricultores, y eran más civilizados que la gente de Abel. Debido a que era muy importante establecer con precisión las fechas de las cosechas, la gente de Caín adoraba a la Diosa Luna, la Madre Oscura que era a la vez la fertilidad de la Tierra y el misterio de la Luna.

Sin embargo, no todos eran felices. El jefe Abel atacó a la gente de Caín, diciéndoles que eran inferiores y estaban malditos porque no cazaban como hacía su guerrero Dios Sol. La gente de Caín no sabía mucho sobre la lucha, pero Caín les explicó cómo usar los útiles puntiagudos que utilizaban para arar el suelo para matar. Cuando la gente de Abel regresó para atormentarlos de nuevo, la gente de Caín devolvió el ataque. Todos los hombres, mujeres y niños de la gente de Abel murieron.

El Dios Sol de la gente de Abel entonces los maldijo como pueblo, e hizo descender sobre ellos una maldición de sangre sobre todos ellos, haciéndolos vagar sin un hogar en los yermos. Quemó sus pueblos y llenó de sal sus campos, y les dijo a todos que dieran la espalda a la gente de Caín.

La gente de Caín no era capaz de recobrarse. Vagaron en la maldición durante muchas semanas, hasta que no tuvieron comida con que alimentarse y muchos problemas. Entonces la sacerdotisa de la Madre Oscura, que vivía más allá de la Luna, vino. La sacerdotisa ofreció a la gente de Caín un respiro, socorro, y consuelo. Ella les enseñó magia, cómo cazar y a beber sangre.

El Dios Sol se apareció a Caín en sueños, y le dijo que él y su gente volvieran y se subyugaran a la gente de Seth. Caín Rechazó la oferta. Entonces el Dios Sol le dijo que toda la gente de su tribu sería maldita para siempre, y así fue. Pero la Madre Oscura dijo que siempre habría una manera de superar la maldición: si la gente de Caín se presentaba ante Ella y le rendía tributo, mediante su misterio los libraría de la maldición del Dios Sol.

En esta parábola, la gente de Caín (y también Caín) representa nuestra necesidad de civilización, la Humanidad que constantemente buscamos. La gente de Abel (y también Abel) representa nuestra naturaleza animal, nuestra parte salvaje, la Bestia que yace dentro de nosotros. La Madre Oscura representa el misterio que guía nuestra existencia: la magia de nuestra sangre, el poder de las Disciplinas. Debemos buscar el misterio de la Madre Oscura mientras convivimos con el legado dejado por el Dios Sol – la maldición. Ergo, “Una Bestia soy, por miedo de convertirme en una”. La Golconda es entendida como una meta final, quizás armonizando todas estas cosas y mostrando la trascendencia de la Bestia Interior.

Los Caballeros Templarios/parte uno

Los Caballeros Templarios o La Orden del Temple fue una orden medieval de carácter religioso y militar, nacida después de la primera cruzada. Fue fundada en Jerusalén, en 1118 por nueve caballeros franceses, con Hugo de Payens a la cabeza.

En sus inicios su denominación oficial fue Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (Pauperes Conmilitones Christi); pero más tarde fueron conocidos comúnmente como Caballeros templarios o Caballeros del Templo de Salomón (Milites Templi Salomonis), denominación surgida tras instalarse en el antiguo templo de Salomón. La designación de Orden del Temple es la traducción al francés de la denominación en latín, siendo muy extendida dados los amplios lazos Templarios con Francia.

Los Antecedentes

A finales del siglo X, controladas las invasiones musulmanas y vikingas, bien por vía militar o mediante asentamiento, comenzó en la Europa occidental una etapa expansiva. Se produjo un aumento de la producción agraria, íntimamente relacionado con el crecimiento de la población, y el comercio experimentó un nuevo renacer, al igual que las ciudades.

La autoridad religiosa, matriz común en la Europa occidental y única visible en los siglos anteriores, había logrado introducir en el belicoso mundo medieval ideas como ”La paz de Dios” o la “Tregua de Dios”, dirigiendo el ideal de caballería hacia la defensa de los débiles. No obstante, no rechazaba el uso de la fuerza para la defensa de la Iglesia. “Ya el pontífice Juan VIII, a finales del siglo IX, había declarado que aquellos que murieran en el campo de batalla luchando contra el infiel verían sus pecados perdonados, es más: se equipararían a los mártires por la fe” (Ledesma, 1982).

Existía, pues, un arraigado y exacerbado sentimiento religioso que se manifestaba en las peregrinaciones a lugares santos, habituales en la época. Las tradicionales peregrinaciones a Roma fueron sustituidas paulatinamente a principios del siglo XI por Santiago de Compostela y Jerusalén. Estos nuevos destinos no estaban exentos de peligros, como salteadores de caminos o fuertes tributos de los señores locales, pero el sentimiento religioso unido a la espera de encontrar aventuras y fabulosas riquezas orientales arrastraron a muchos peregrinos, que al volver a Europa relataban sus penalidades.

Coronación de Balduino I (de la Histoire d’Outremer, siglo XIII).

Coronación de Balduino I (de la Histoire d'Outremer, siglo XIII).

El pontífice Urbano II, tras asegurar su posición al frente de la Iglesia, continuó con las reformas de su predecesor Gregorio VII. La petición de ayuda realizada por los bizantinos, junto con la caída de Jerusalén en manos turcas, propició que en el Concilio de Clermont (noviembre de 1095) Urbano II expusiera, ante una gran audiencia, los peligros que amenazaban a los cristianos occidentales y las vejaciones a las que se veían sometidos los peregrinos que acudían a Jerusalén. La expedición militar predicada por Urbano II pretendía también rescatar Jerusalén de manos musulmanas.

Las recompensas espirituales prometidas, junto con el ansia de riquezas, hacen que príncipes y señores respondan pronto al llamamiento del pontífice. La Europa cristiana se mueve con un ideario común bajo el grito de “Dios lo quiere” (”Deus vult”, frase que encabeza el discurso del concilio de Clermont en que Urbano II convocó la I cruzada).

La primera cruzada culminó con la conquista de Jerusalén en 1099 y con la constitución de principados latinos en la zona: los Condados de Edesa y Trípoli, el Principado de Antioquía y el Reino de Jerusalén, en donde Balduino I no tuvo inconveniente en asumir, ya en 1100, el título de rey.

Informacion de Wikipedia

Caballero Templarios/ Absolución

La Iglesia absuelve a los Templarios

Los Templarios fueron disueltos en el siglo XIV tras ser acusados de herejía, traición y sodomía. El Vaticano saca ahora a la luz, por primera vez, las actas del proceso y el ‘Folio de Chinon’, un pergamino que acaba oficialmente con la leyenda negra de la Orden

Representación pictórica de la quema en la hoguera de los superiores templarios el 18 de marzo de 1314.

ElFolio de Chinon , un pergamino olvidado durante años en los Archivos Vaticanos y que acaba oficialmente con la leyenda negra de los Templarios, está desde ayer a disposición de los pocos privilegiados que pueden pagar los 5.9000 euros que cuesta cada una de las 799 reproducciones editadas.

El Archivo Vaticano presentó ayer la reproducción de las actas del Processus contra Templarios , los juicios realizados contra los Caballeros del Temple a principios del siglo XIV. El papa Benedicto XVI fue el primero en recibir una de estas exactas reproducciones, la que hace el número 800, con todo lujo de detalles, desde el uso del pergamino a los sellos dorados, del proceso contra los templarios, detenidos el viernes 13 de octubre de 1307, hace ahora 700 años, por orden del rey de Francia Felipe el Hermoso.

Las actas de las largas sesiones que tuvieron que afrontar el Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay, y los principales dirigentes de la Orden se encontraban celosamente guardadas en los Archivos Vaticanos. Ahora, jeques árabes, diseñadores de moda y las principales bibliotecas del mundo se disputan los ejemplares.

La principal novedad de este volumen es su “tipología, su carácter artístico y la originalidad”, además de que por primera vez se publican agrupados todos los documentos que los Archivos Vaticanos tienen sobre los templarios. La publicación se enmarca en la iniciativa de una casa editorial que realiza ejemplares con tirada limitada de obras exclusivas conservadas en los Archivos Vaticanos.

Pero la verdadera estrella de la presentación fue el Folio de Chinon , el pergamino papal olvidado durante siglos y que descubrió por casualidad, archivado en otro departamento, la historiadora Barbara Frale. El documento, fechado en el castillo de Chinon (Francia), sede de los juicios en 1308, se puede consultar en la página web de la biblioteca vaticana (http://asv.vatican.va/es/doc/1308.htm ).

quemados en la hoguera El documento recoge la petición del papa Clemente V de absolver a Jacques de Molay, y, sobre todo, niega las acusaciones de traición, herejía y sodomía que crearon la leyenda negra de los miembros del Temple. Aunque de nada sirvió la absolución papal, porque Felipe el Hermoso consiguió en 1312 que el Concilio de Vienne decretara en la práctica la disolución de la Orden religioso-militar y el 18 de marzo de 1314, Molay y los suyos acabaron quemados a la hoguera.

El pergamino, emitido por la comisión papal formada por tres purpurados que interrogaron al Gran Maestre, comienza así: “En el nombre de Dios, amén. Nosotros por misericordia divina cardenales Berengerario (…) Achileo (…) y Landolfo (…) comunicamos a quien vea el presente y público documento lo que sigue”. El documento revela que ante las fuertes acusaciones del Felipe el Hermoso, “el mismo Pontífice, queriendo conocer la pura, plena e integra verdad”, ordenó a dichos cardenales “interrogar uno por uno” a los templarios.

Los cardenales cuentan cómo se produjo el interrogatorio del hermano Molay, “el 17 de agosto del año tercero del Pontificado del papa Clemente V en el Castillo de Chinon”. “Molay dijo que habían pasado 42 años desde que en Beune, en la diócesis de Autin, fue acogido como hermano de la Orden por el caballero templario Hubert de Perraud (…) y que éste, antes de ponerle el manto, le mostró la imagen de una cruz, le dijo que renegase del Dios que se encontraba en ella y que le escupiese”, se lee en el Folio de Chinon . Pero, cuentan los cardenales, “no escupió sobre la cruz sino al suelo y afirmó que renegó de Dios sólo con palabras y sin intención”.

700 años de leyenda negra “Interrogado cuidadosamente sobre la acusación de sodomía, sobre los ídolos con forma de cabeza y sobre los besos inmorales, dijo que no sabía nada”, aseguraban los purpurados. “Interrogado sobre si había confesado estas afirmaciones por petición, dinero, gratitud, simpatía, miedo, odio o instigación contra alguien o ante la posible tortura, dijo que no”, añadían.

Los representantes del Papa señalaban que el Gran Maestre “repudiaba cualquier herejía y pedía humildemente el beneficio de la absolución”. Ante estas declaraciones, los tres cardenales pidieron para Molay, en nombre del Papa, “la absolución” y recomendaron acogerle “en la unidad de la Iglesia y restituirle a la comunión de los fieles y a los sacramentos eclesiásticos”.

Una “absolución” que finalmente no sirvió para nada, pero que rehabilita en la Historia, 700 años después, el nombre de los templarios y de su Gran Maestre.

Caballeros Templarios / Historia

Fundación y Primeros Tiempos

Apenas creado el reino de Jerusalén y elegido Balduino I como su primer Rey, algunos de los caballeros que participaron en la Cruzada decidieron quedarse a defender los Santos Lugares, y a los peregrinos cristianos que iban a ellos. Ésta fue, en principio, la misión confesada de los nueve caballeros fundadores, añadida (claro está) a la de la defensa de esos Santos Lugares.

Naturalmente, ello debió ser muy del agrado de Balduino I, necesitado como estaba de organizar un reino y que no podía dedicar muchos esfuerzos a la protección de los caminos, porque no contaba con efectivos suficientes para hacerlo. Ésto, más el añadido de que Hugo de Payens era pariente del Conde de Champaña (y probablemente pariente lejano del mismo Balduino), llevó al rey a conceder a esos caballeros un lugar donde reposar y mantener sus equipos, otorgándoles derechos y privilegios, entre los que se contaba un alojamiento en su propio palacio, que no era sino la Mezquita de Al-Aqsa, que se encontraba a la sazón incluida en lo que en su día había sido el recinto del Templo de Salomón. Y cuando Balduino abandonó la mezquita y sus aledaños como palacio para fijar el Trono en la Torre de David, todas las instalaciones pasaron, de hecho, a los Templarios, que de esta manera adquirieron no sólo su cuartel general, sino su nombre.

Además de ello, el Rey Balduino se ocupó de escribir cartas a los Reyes y Príncipes más importantes de Europa a fin de que prestaran su ayuda a la recién nacida orden, que había sido bien recibida no sólo por el poder temporal, sino también por el eclesiástico, ya que fue el Patriarca de Jerusalén la primera autoridad de la Iglesia que la aprobó canónicamente. Nueve años después de la creación de la misma en Jerusalen, en 1128 se reunió el llamado Concilio de Troyes que se encargaría de redactar la regla para la recién nacida orden de los Pobres Caballeros de Cristo. El concilio fue encabezado por el legado pontificio D’Albano y a el acudieron los obispos de Chartres, Reims, París, Sens, Soissons, Troyes, Orleans, Auxerre y demás casas eclesiásticas de Francia. Hubo también varios abades como Etiene Harding, mentor de San Bernardo, el propio San Bernardo; y laicos como el Conde de Champaña y el Conde de Nevers. Ante la asamblea Hugo de Payens expuso las necesidades de la orden, y se decidieron artículo por artículo hasta los más nimios detalles de ésta, como podían ser desde los ayunos hasta la manera de llevar el peinado, pasando por rezos, oraciones e incluso armamento.

La regla del temple más antigua que se conoce es la concedida por San Bernardo al Patriarca de Jerusalen y que éste reformó antes de entregársela a Hugo de Payens. La orden constaba de un acta oficial del Concilio y un reglamento de 72 artículos entre los que se encontraban algunos como:

Articulo X: Del comer carne en la semana. En la semana, sino es en el dia de Pascua de Natividad, o Resurrección, o festividad de nuestra Señora, o de Todos los Santos, que caygan, basta comerla en tres veces, o dias, porque la costumbre de comerla, se entiende es corrupción de los cuerpos. Si el Martes fuere de ayuno, el Miercoles se os de con abundancia. En el Domingo, assi a los Cavalleros, como a los Capellanes, se les de sin duda dos manjares, en honra de la santa Resurrección; los demás sirvientes se contenten con uno, y den gracias a Dios.

Este ejemplo denota lo meticulosa que pudo llegar a ser esta primera regla. Una vez redactada y entregada al patriarca de Jerusalén; éste la modificó eliminando doce artículos e introduciendo veinticuatro nuevos entre los cuales se encontraba la referencia a vestir solo el manto blanco entre los caballeros. El atuendo del caballero templario, es decir, la cruz paté roja sobre manto blanco fue otorgada a la orden por medio del patriarca de Jerusalén Balduino I, quien al llegar al poder, sustituyó a los veinte canónigos que su antecesor Godofredo de Bouillon colocara en el santo sepulcro dándoles el sobrenombre de Orden del Santo Sepulcro, por veinte caballeros templarios haciéndoles vestir con los ropajes de sus predecesores. El manto blanco simbolizaba la inocencia y pureza del caballero mientras que la cruz roja, simbolizaba su martirio.

Una vez redactada la regla básica, cinco de los nueve integrantes de la orden viajaron encabezados por Hugo de Payens, por Francia primero y por el resto de Europa después, recogiendo donaciones y alistando caballeros en sus filas. Se dirigieron primero a los lugares de los que provenían, con la seguridad de su aceptación y asegurándose cuantiosas donaciones. En este periplo consiguieron reclutar en poco tiempo una cifra cercana a los 300 caballeros sin contar escuderos, hombres de armas o pajes.

Importante fue para la orden la ayuda que en Europa les concedió el abad San Bernardo de Claraval que debido a los parentescos y las cercanías con varios de los 9 primeros caballeros, se esforzó sobremanera en dar a conocimiento a la Orden gracias a sus altas influencias en Europa, sobre todo en la Corte Papal. San Bernardo era sobrino de André de Montbard, quinto Gran Maestre de la Orden, y primo por parte de madre de Hugo de Payens. Era también un fanático religioso que había sabido granjearse la confianza de media Europa hasta el punto de ser tan admirado como temido. Luchó contra la orden de Cluny y contra Pedro Abelardo, brillante maestro de la época cuyas enseñanzas Bernardo encontraba peligrosas. Así pues era de esperar que San Bernardo aconsejara a la orden una regla rígida y que les hiciera aplicarse a ella en cuerpo y alma. Participó en su redacción en 1128 en el Concilio de Troyes introduciendo numerosas enmiendas en el texto básico que redactó el patriarca de Jerusalén, Etienne de la Ferté. Y ayudó posteriormente de nuevo, a Hugo de Payens redactando una serie de cartas en las que defendía a la Orden Del Temple como el verdadero ideal de la caballería e invitaba a las masas a unirse a ella.

Los privilegios de la Orden fueron confirmados por las bulas Omne datum optimum (1139), Milites Templi (1144) y Militia Dei (1145). En ellas, de manera resumida, se daba a los Caballeros del Temple una autonomía formal y real respecto a los Obispos, dejándolos sujetos tan sólo a la autoridad papal; se les excluía de la jurisdicción civil y eclesiástica; se les permitía tener sus propios capellanes y sacerdotes, pertenecientes a la Orden; se les permitía recaudar bienes y dinero de variadas formas (por ejemplo, tenían derecho de óbolo -esto es, las limosnas que se entregaban en todas las Iglesias- una vez al año). Además, estas bulas papales les daban derecho sobre las conquistas en Tierra Santa, y les concedía atribuciones para construir fortalezas e iglesias propias, lo que les dio gran independencia y poder.

Durante su estancia inicial en Jerusalén se dedicaron únicamente a escoltar a los peregrinos que acudían a los santos lugares, y ya que su escaso número (9) no permitía que realizaran actuaciones de mayor magnitud, se instalaron en el desfiladero de Athlit protegiendo los pasos cerca de Cesarea. Hay que tener en cuenta, de todas maneras, que sabemos que eran nueve caballeros, pero, siguiendo las costumbres de la época, no se conoce exactamente cuántas personas componían en verdad la Orden en principio, ya que los caballeros tenían todos ellos un séquito, menor o mayor. Se ha venido en considerar que, por cada caballero, habría que contar tres o cuatro personas, por lo que estaríamos hablando de unas 30–50 personas, entre caballeros, peones, escuderos, servidores, etc.

Sin embargo, su número aumentó de manera significativa al ser aprobada su regla y ese fue el inicio de la gran expansión de los pauvres chevaliers du temple (en francés: pobres caballeros del templo). Hacia 1170, unos 50 años después de su fundación, los Caballeros de la Orden del Temple se extendían ya por tierras de lo que hoy es Francia, Alemania, el Reino Unido, España y Portugal. Esta expansión territorial contribuyó al enorme incremento de su riqueza que pronto no tuvo igual en todos los reinos de Europa.

Dibujo del ataque de Luis IX a Damieta

Dibujo del ataque de Luis IX a Damieta

El principio del Fin

Pero las derrotas ante Saladino les hacen retroceder en Tierra Santa; así en la batalla de los Cuernos de Hattin que tuvo lugar el 4 de julio del año 1187 en Tierra Santa, al Oeste del Mar de Galilea, en el desfiladero conocido como Cuernos de Hattin (Qurun-hattun), el ejército cruzado, formado principalmente por contingentes Templarios y Hospitalarios a las órdenes de Guido de Lusignan, rey de Jerusalén, y Reinaldo de Chatillon, se enfrentó a las tropas del sultán de Egipto, Saladino. Este, les inflingió una tremeda derrota, en la que murieron el Gran Maestre de los templarios y muchos de sus caballeros, aparte de las bajas hospitalarias. Saladino tomó posesión de Jerusalén y terminó de un manotazo con el Reino que había fundado Balduino; sin embargo, la presión de la Tercera Cruzada y, sobre todo, el buen hacer de Ricardo I de Inglaterra (llamado Corazón de León) lograron de Saladino un acuerdo para convertir Jerusalén en una especia de “ciudad libre” para el peregrinaje.

Despúes del desastre de Hattin, las cosas fueron de mal en peor y en 1244 cae definitivamente Jerusalén, y los Templarios se ven obligados a mudar sus cuarteles generales a San Juan de Acre, junto con las otras dos grandes órdenes monástico-militares, los Hospitalarios y los Caballeros Teutónicos.

Las posteriores Cruzadas (esto es, la Cuarta, la Quinta y la Sexta), a las que evidentemente se alistaron los templarios, o no tuvieron un reflejo práctico en Tierra Santa o fueron episodios demenciales (como la toma de Bizancio en la Cuarta Cruzada)

En 1248, Luis IX de Francia (después conocido como San Luis) decide convocar la Séptima Cruzada, y la lidera, pero no a Tierra Santa, sino a Egipto. El error táctico del Rey y las pestes que sufrieron los ejércitos cruzados, les llevaron a la derrota de Mansura y al desastre posterior en el que el propio Luis IX cayó prisionero. Y fueron los templarios, tenidos en alta estima por sus enemigos, los que negociaron la paz y los que prestarían a Luis la fabulosa suma que componía el rescate que debía pagar por su persona.

En 1291 cae San Juan de Acre, con los últimos templarios luchando junto a su Maestre, lo que constituyó el fin de la presencia cruzada en Tierra Santa, pero no el fin de la Orden, que mudó su Cuartel General a Chipre tras comprar la isla.

Tras su expulsión de Tierra Santa

Los templarios intentarían reconquistar cabezas de puente para su nueva penetración en el Oriente Medio desde Chipre, siendo la única de las tres grandes órdenes de caballería que lo hizo, pues tanto los Hospitalarios como los Caballeros Teutónicos dirigieron sus intereses a diferentes lugares.

Este esfuerzo se revelaría a la postre inútil, no tanto por la falta de medios o de voluntad, como por el hecho de que la mentalidad había cambiado y a ningún poder de Europa le interesaba ya la conquista de los Santos Lugares, con lo que los templarios se hallaron solos. De hecho, al parecer, una de las razones por las que Jacques de Molay se encontraba en Francia cuando lo capturaron era la intención de convencer al rey francés de emprender una nueva Cruzada.

Tony Montana Cara cortada

My result is: Tony Montana, Cara Cortada.

Definitivamente eres más garabatero que la chucha, podrías matar a alguien, incluso a tu mejor amigo si se mete con tu hermana.
No te gusta ser pobre, por lo tanto luchas contra la pobreza. Eres ambicioso, no quieres poco, quieres el mundo entero. De seguro morirás con muchas balas en tu cuerpo tirando chuchás como weon.

Eres una persona violenta a cagar, pero tienes mucho estilo

Una cosa que aparecio en el facebook =)







Vampire The Masquerade Bloodlines


El mundo de las tinieblas.
Se trata de un mundo oscuro y tenebroso, aunque no muy diferente del mundo real. Se caracteriza, principalmente, por ambientes sórdidos y de aspecto neo gótico. La tensión se palpa en cada esquina y también la sensación de angustia que se aloja en el interior de los vampiros. Todo este mundo de tinieblas se representa muy bien en Vampire Bloodlines. Para esta representación tan buena utiliza el motor gráfico de Half Life 2 aunque de una manera muy diferente.

La calidad gráfica es notable, espectacular en muchas ocasiones. Y lo que más me llama la atención es que la ambientación, a pesar de algunos fallos, es alucinante. Cuando estaba jugando las imágenes que aparecían en la pantalla tenían la misma estética que las que me imaginaba cuando jugaba juego de rol de lápiz y papel. Sé que es algo subjetivo y que cada uno lo verá de manera diferente, pero la representación gráfica del mundo de las tinieblas en la era moderna es de quitarse el sombrero.

Un fueguecito en la playa para entrar en calor
Un fueguecito en la playa para entrar en calor

Lo que más ayuda es la utilización de las texturas. Estamos acostumbrados a que los juegos en 3D utilicen unas texturas inmaculadas y sin suciedad que hacen que el ambiente sea demasiado aséptico y artificial. Esto no ocurre en Vampire, aquí hay suciedad, materiales viejos, putrefacción… Un piso de mala muerte es realmente un piso de mala muerte, con un baño sucio, paredes con humedad, nevera oxidada y un colchón con el mayor número de lamparones por metro cuadrado que haya podido ver algún ser vivo. A esto se une el mapeado de relieve que realza los desconchados de las paredes o da más realismo a las rugosidades. Hay que hacer una reverencia al empleo tan magistral de estas texturas.

Papá malo...
Papá malo…

Además de la calidad de las texturas, me gustan los detalles como los papeles y basura tirados por el suelo, las pintadas en las paredes o los anuncios que aparecen en los exteriores. Darte un paseo por uno de los barrios de Los Ángeles es todo un alarde de buena ambientación. Luminosos, carteles, paradas de autobús, semáforos que van sincronizados, basura por la calle… cantidad de detalles que te meten dentro del juego como si fueras realmente un vampiro. Tal vez lo soy y aún no me he enterado…

La iluminación no es espectacular, pero está a la altura. Es dinámica, hay luz volumétrica, los objetos arrojan sombra y ayuda muchísimo a crear esa ambientación tan siniestra de todo el juego, sin embargo, con un motor que requiere tanto equipo, no queda muy bien que sólo haya un punto de luz que arroje sombras cuando en Vampire Redemption, un juego de 2000, había hasta ocho puntos de luz. Esto quiere decir que si el personaje pasa por debajo de dos luces, sólo proyectará una sombra que además no cambia demasiado según la distancia del punto de luz. El juego de sombras en Vampire Redemption era una auténtica pasada,
en Bloodlines es discreto.

La disciplina de Protean puede darnos muchas sorpresas
La disciplina de Protean puede darnos muchas sorpresas

El modelado de los personajes y su texturización son impresionantes. Tal vez estén un punto por debajo del Half Life 2, pero aquí las chicas son más guapas. Es una gozada acercarte a un PNJ y seguir una conversación. La cámara se acerca, rostro en primer plano, expresión facial y una sincronización labial magnífica. Te acabarás creyendo que hablas con ese personaje. Hasta los movimientos son sensacionales, especialmente cuando los ves bailar o combatir. Lo malo es que nos encontraremos con algunos aspectos negativos. Por un lado el hecho de que hay PNJ’s que se repiten como una fotocopiadora por todo el juego. Algunos incluso dentro de la misma habitación, con lo cuál, adiós a la inmersión. Es bastante penoso llegar aun bidón llameante con cuatro mendigos clónicos a su alrededor. Es normal que no haya modelos infinitos, no pido eso, sólo que hubiera algo más de variedad.

Por otro lado me encontré que cuando van andando por la calle parecen zombies que vagan sin rumbo. Y eso que se nota el esfuerzo de hacerles parecer con vida; llaman por el móvil, realizan pintadas en las paredes, bailan, sirven copas… pero no han quedado todo lo finos que podrían. Tampoco queda demasiado bien que los PNJ’s abran las puertas a patadas.

Erin Layne, el alma de Jeanette
Erin Layne, el alma de Jeanette

La ropa de estos personajes, está muy bien conseguida y da sensación de que es realmente tela y no armazones de plástico. Mola ver como las faldas “vuelan” cuando el personaje baila. Algo parecido ocurre con el pelo y no es extraño ver melenas al viento, lo cual me da mucha envidia.

Decía antes que las chicas que nos encontraremos son auténticas preciosidades (no todas, claro).

Jeanette en el juego
Jeanette en el juego

Supongo que los chicos también, aunque eso mejor que lo diga alguna fémina. Han utilizado modelos como modelo, valga la rebuznancia. Esto podría considerarse una cuestión meramente estética si no fuera porque en este juego se puede seducir. Y claro, no es lo mismo seducir a Santiago Segura que a Erin Layne, la modelo sobre la que está modelada Jeanette.

Lo curioso es que estamos ante un juego recomendado para mayores de 18 años en todo el mundo. Un juego de adultos en el que puedes matar policías, gente inocente, hay abundancia de sangre y vísceras y en el cual puedes moverte por sex shops, contratar los servicios de prostitutas, ir a clubs de strip tease, etc. Pero no hay cuerpos desnudos. Entras en el Vesubio, un club de strip tease pero están vestidas. Entras en un Peep Show y lo mismo, con tanga y mini biquini de esos que sólo tapan el pezón, pero vestidas. ¿Y pagas 5 dólares para que estén vestidas?. No comprenderé nunca que con la desnudez se anden con tantos miramientos y con la violencia no haya problema. Será que es mejor ver a un tipo crucificado y destripado que ver a una chica en Top Less o a un tío en pelotas. Estamos en un juego para adultos, a ver si se quitan de una vez esos estúpidos prejuicios con todo lo que tenga que ver con el sexo. Son los barrios más sucios de Los Ángeles, ¿quien va a ir a un club de strip tease donde no hay Ni strip ni tease?. ¿Llegará el día en el que se deje de pensar en un videojuego como en un juguete y se den cuenta de que todos los juegos tienen una edad recomendada?. Que se entere de una vez quien tenga que enterarse, la violencia es una aberración, el sexo es algo natural, sano y recomendable, no puede considerarse al sexo como algo más dañino para la mente que la violencia, y menos aún un cuerpo desnudo.

Extraños fenómenos en el Ocean House Hotel
Extraños fenómenos en el Ocean House Hotel

Sigamos, que me pierdo. Me gusta muchísimo el diseño de muchos de los mapas que me he encontrado. Se nota que derrochan polígonos e imaginación y me he encontrado con una obra maestra del videojuego; el mapa del Ocean House Hotel. No voy a contar nada para no romper la sorpresa que produce a todo aquél que entra en ese hotel encantado por primera vez, sólo decir que ese mapa es de lo mejor que he jugado en mucho tiempo. Es recomendable jugarlo a oscuras, a ser posible por la noche y en silencio. Tampoco está nada mal el pub Confession y otras zonas de las que ahora no recuerdo el nombre.

El beso puede llegar a ser muy sensual
El beso puede llegar a ser muy sensual

Ahora bien, ¿cuál es el precio de este nivel de detalle?. Tropecientas zonas de carga. Y esto es algo muy negativo dentro de Vampire Bloodlines. Pensemos por un momento que tenemos un motor gráfico de última generación, capaz de mover no se cuantos polígonos y de hacer mil filigranas más. Y resulta que no puede mover mapas grandes por culpa de toda esa calidad, de manera que en el juego nos encontramos cargando zonas hasta para ir a por tabaco. Mapas pequeños con trogollón de zonas de carga. ¿De qué vale entonces toda esa ambientación tan cuidada si estoy con la pantalla de carga cada dos por tres?. Lo siento pero no. Si tan bueno es el motor de Half Life 2 o en Troika no han sabido aprovecharlo o no es tan bueno. No puede ser que se tengan que dividir los mapas en un montón de zonas más pequeñas porque si no, el motor no tira. Y es que ni aún así tira como debería, ya que se ralentiza de una manera sorprendente si tenemos en cuenta que tengo un PIV 3.4, 1GB de Ram DDR 400 y una GeForce 6800 Ultra 256. Eso sin contar con que de manera aleatoria se produce una especie de vibración extraña en la pantalla, como si fuera online y hubira lag. El error se soluciona saliendo y volviendo a entrar (como casi todo en Windows) y se ha solucionado, en parte, con el parche.

En este mapa pasaréis miedo
En este mapa pasaréis miedo

Tengo muy claro que la distribuidora no dejó finalizar el trabajo a Troika y es imperdonable lo que han hecho con este juego. Estoy seguro de que si dejan a Troika seguir un tiempo más con el desarrollo, habrían tenido uno de los mejores juegos de todos los tiempos. No ha sido así, la navidad estaba cerca y había que aprovecharla. El resultado es un juego sin acabar, con errores, pobre rendimiento y sin todas las opciones que se dijo que iba a tener hace no demasiado.

Habría preferido un motor menos virtuoso pero con mapas más grandes. Far Cry dio toda una lección en este aspecto y Morrowind tiene un tamaño descomunal con zonas de carga en el interior de las casas. Ninguno de esos dos juegos tiene malos gráficos, ¿era necesario que Vampire tuviera tantas zonas de carga?. Por si fuera poco todas las zonas tardan un mínimo de diez segundos, y eso con suerte.

Prefiero aguantarme las ganas
Prefiero aguantarme las ganas

En fin, mejor hablemos del sonido que si no acabaré dejando salir la bestia interior que llevamos los vampiros, estooo, los analistas, que ya ni sé lo que digo. Y ahora toca ponerse en pie para hablar del sonido. Es una pasada. El uso de sonido de ambiente, los efectos, los latidos del corazón, las peleas… todo es excepcional. Pero lo que es de premio es el doblaje… en inglés. Bueno, el doblaje es de lo mejor que me he encontrado en un videojuego. Las voces se ajustan como camisetas mojadas al personaje que nos habla además de, por fin, tratarse de un lenguaje para adultos. Los diálogos son muy buenos y están llenos de lenguaje coloquial (sí, tacos, vulgarismos, etc) y mucha ironía. El doblaje, unido a la sincronización labial, crean una inmersión sin igual. Lo malo para los hispanohablantes es que está en inglés, y además de un nivel alto. Hay opción de poner subtítulos y aún así tendremos que ir a por el diccionario con relativa frecuencia. Abstenerse los que no dominen el inglés de jugar a Bloodlines. Al menos no hasta que los del clan Dlan acaben la traducción.


Nótese el paisano del fondo
Nótese el paisano del fondo

Música desde el infierno.
La banda sonora me gusta muchísimo, le va como anillo al dedo a todo el juego. La música está en un segundo plano durante todo el juego, pero lo mejor es que tomará protagonismo al entrar en un local de copas con PNJ’s bailando y siguiendo el ritmo. Hasta podemos poner nuestro personaje a bailar. Han cuidado también el detalle de que si entras en otra habitación o sales del local, la música suena “ahogada”, tal y como ocurre de verdad.

fuente http://www.meristation.com/v3/des_analisis.php?pic=PC&id=cw41d6d84b43e8a&idj=4488&idp=&tipo=art&c=1&pos=3

de un loco que analiso el juego..
=)